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sábado, 8 de junio de 2013

Mi intervención en la web de la fundación Josep Carreras

1 de noviembre de 2006
MIEDO
En estos momentos siento millones de cosas: inseguridad, dolor, impotencia, rabia, rechazo... pero creo que si tuviera que elegir cuál es la que predomina en mí, estoy segura de que elegiría el MIEDO.
Es curioso, ya que además de que me encantan los libros de terror, siempre me he enfrentado a nuevos retos con más valentía de la que he podido aparentar, sin titubear, sin mirar atrás, y sin embargo en estos momentos me siento totalmente aterrada.
Hasta ahora pensaba que mi mayor temor era la soledad, pero en estos momentos, a una semana de saber qué pasará conmigo misma ante la impotencia de tener que esperar sin poder hacer nada, creo que hay cosas peores.
Mis puntos de partida en este momento tras una semana en el hospital son tres:
Tumor maligno. Quimioterapia. Mayor información cuando tenga el resto de resultados.
¿Cómo puedo afrontar algo así?
Tengo 26 años, creía encontrarme en uno de mis mejores momentos y... ahora, de repente, tengo que dejar todo de lado y empezar a luchar por mi vida.

El blog de Alicia, ex-paciente de linfoma
Con esa reflexión sobre el miedo comenzaba mi blog, el cual me acompañó durante toda mi lucha contra el cáncer. Escribí esas palabras hace años y aún me estremezco al recordar ese momento. Me acababan de decir la palabra mágica: cáncer y, obviamente, no estaba preparada para escucharla. ¿Acaso alguien lo está?Aún no sabía a lo que tendría que enfrentarme, pero sí que sería complicado, y para colmo la muerte no paraba de rondar por mi cerebro. Era ingenua, lo admito, y no por no saber lo que me quedaba por sufrir, sino por pensar que el cáncer no se podía superar. Sin embargo, aquí estoy, la prueba evidente de que no es así, de que se puede seguir adelante. Y encima no estoy sola, sino que somos muchísimos los que estamos bien. ¡Ojalá alguien me lo hubiera dicho antes de que me tocara la china! Tal vez entonces el susto no hubiera sido tan grande.
Alicia, ex-paciente de Linfoma de Hodgkin
Días después pusieron nombre y apellidos a mi dolencia: Linfoma de Hodgkin, y en breve empecé con la quimioterapia. Cada uno tiene sus recursos para afrontar sus problemas y para mí escribir fue de lo más terapéutico. Lo hacía a diario, sin importarme lo que pudieran pensar de mí, y al paso que expresaba cuanto sentía, iba poniendo en orden mi mente. No buscaba gente que me leyera, pero ésta no tardó en aparecer. Desconocidos para mí empezaron a identificarse con mis palabras, incluso personas que nunca se han enfrentado a un cáncer, y en breve empezaron a sentir como yo. Sufrían con mis sesiones de quimioterapia y se alegraban cada vez que podía volver a comer con normalidad. Compartían mis nervios ante cada prueba diagnóstica y saltaban de alegría cuando éstas salían bien. Sin embargo, por muy intensa que me parecía dicha empatía, la magia llegó cuando otros afectados empezaron a leerme, gente que estaba viviendo lo que yo, que me seguían pero unos pasos atrás, y que me agradecían el que compartiera mi experiencia, ya que ellos mismos se expresaban ante el mundo a través de mis propias palabras. Era increíble, comencé para ayudarme a mí misma y de repente me vi ayudando a los demás. Con el paso del tiempo, cuando también había terminado la radioterapia y llegó mi ansiada remisión, todos empezaron a animarme para que transformara mi blog en un libro. "Así llegarás a más gente" me decían, y efectivamente así fue.

Libro
El libro, "Nadie dijo que fuera fácil. Cómo afrontar un Linfoma de Hodgkin", salió a la venta en Mayo de 2008 y no os podéis imaginar la cantidad de gente que se ha puesto en contacto conmigo desde entonces. Las dolencias son diferentes, los tratamientos pueden variar, pero las emociones y sentimientos suelen ser iguales. Hace un tiempo me escribió una chica para comentarme que a su madre le había ayudado tanto leerlo, que cuando iba al hospital de día a ponerse la quimio, se lo llevaba como un amuleto. ¿Os imagináis cómo me sentí?
Alicia, ex-paciente de linfoma

Ha pasado el tiempo y ya no soy la misma persona. Ni mejor, ni peor, solamente diferente. Soy una afortunada ya que de momento no he tenido recaídas y el 8 de Mayo del 2013 cumpliré seis años en remisión. Ahora, cuando leo mi propio libro me estremezco, veo en papel mi evolución como persona, tanto en mi forma de pensar como incluso en la de escribir, y me siento orgullosa de cómo lo llevé en esos momentos. Fui muy fuerte, y tal vez por ello años después tuve que enfrentarme a la ansiedad, pero no me avergüenzo de ello.
Libro

De hecho, también escribí mucho durante ese proceso y el día de mi remisión coincidirá con la presentación de mi nuevo libro: "Siempre que llovió, paró". Ojalá con él también consiga ayudar a la gente a enfrentarse a sus miedos, a liberar sus propios diablillos y ver las cosas con la perspectiva adecuada.
¿Sabéis una cosa? Fue duro enfrentarse a un cáncer, pero tal vez si no lo hubiera hecho no habría empezado a escribir. Seguramente tampoco me habría apuntado a un taller de escritura creativa y, gracias a él, conocido al que ahora es mi marido. La vida nos pone obstáculos, pero a veces también nos recompensa. Nos hace apreciar lo que tenemos, disfrutar de las cosas pequeñas (y las grandes) y en mi caso incluso a aprender a decir "Te quiero".

Alicia, ex-paciente de linfoma, con su marido